Extrañamente, solo se escuchaban los sonidos de las computadoras. Ni una sola voz humana. Todos los ojos tenían un mismo destino: Las diferentes pantallas que cubrían las paredes del espacioso y alargado salón. El objeto seguido por las cámaras cada vez se acercaba más.
El Centro Espacial Caribe, ubicado en la punta norte de la ciudad de Barranquilla, al lado de la ciénaga de Mallorquín, operaba a su máxima capacidad. Inmensos radares colocados en filas, seguían la trayectoria de la nave. Los satélites interconectados con poderosas antenas receptoras y repetidoras enviaban y recibían información a cada segundo, mediante largas series de códigos, números y letras, que descifraban las computadoras personales de cada especialista.
Esta misión tuvo una connotación especial, respecto a vuelos anteriores: Se trataba del primero tripulado, que viajaría durante más de veinte años, por las inmensidades del espacio interestelar. Objetivo: La visita a una galaxia desconocida. A diferencia con otras, no se tenía un destino definido. Era algo parecido a las sondas espaciales enviadas años atras para exploración. Además, en el fondo, no se tenía mucha confianza sobre el éxito de la misma.
Inicialmente, se trató de hacer el lanzamiento en forma secreta, pero hablar o pensar en secreto en pleno año dos mil doscientos, era prácticamente un sueño. La importancia histórica de este vuelo, produjo un cambio sustancial en la escogencia de la tripulación, lo cual siempre era decidido por el Centro Espacial Caribe. Esta vez intervino el mismo presidente de a República, quien manifestó: " Ante magno acontecimiento, la tripulación debe ser más numerosa y democratizar su escogencia".
Ante esta declaración y aludiendo el derecho Constitucional a la igualdad de oportunidades, se presento un tsunami de propuestas y candidatos, tanto del sector privado, como publico. Lo que hizo necesario crear un comité gubernamental, quien en definitiva, se encargó de escoger la tripulación, en numero de diez, sin dar sus nombres para evitar se tomara esto como nota publicitaria.
El diseño de la nave, consistía en la forma de un poliedro de ocho lados, que igual podía transformarse en un triangulo equilatero, según lo requirieran las circunstancias del vuelo.
Una vez la nave abandonó nuestra galaxia, las comunicaciones se redujeron. Se lograban cada dos días. Luego fueron lapsos más largos y al final prácticamente desaparecieron. Sin embargo, la nave enviaba información permanente sobre los lugares que recorría, indicando; si había o no gravedad, temperatura, fotografías sobre los diferentes planetas que encontraba a su paso. Se obviaban las estrellas, con las cuales se mantenía respetable distancia, por temor a que el calor y los fuertes haces de luz, ocasionaran daños irreparables a los sensibles lentes de las cámaras y demás instrumentos y posiblemente a los materiales de la nave misma.
Las fotografías de alta resolución, mostraban planetas de toda clase: Unos desérticos y llenos de cráteres como la luna, otros totalmente blancos, eran de hielo. Otros eran inmensos bosques muy verdes. Algunos se veían azules, rodeados de agua por todas partes, muy parecidos a nuestro planeta. Otros eran planetas de fuego, sus imágenes infringían terror, volcanes que lanzaban llamas y lava. Los instrumentos de nuestra nave, indicaban que su atmósfera era venenosa.
El recibo de unas fotografías, causó gran revuelo, se convirtieron en un enigma . Mostraban figuras parecidas a los humanos. Lucían especies de faldas cortas, blusas de vivos colores.Pero no se precisaban los rostros-decían- debido a la gran distancia.
Se ordenó a la tripulación quedarse un mayor tiempo en ese sitio a fin de realizar una inspección rigurosa y minuciosa de tan sorprendente planeta. Las fotografías indicaban también que dicho planeta contaba con abundantes bosques y agua. Su gran parecido a la tierra aumentaba el interés por el mismo.
Posteriormente otro acontecimiento, alarmó inicialmente a los científicos. No solo del Centro Espacial Caribe, sino del mundo. - después se fueron acostumbrando-. Ahora la información llegaba anualmente y las imágenes se hacían repetitivas . Los últimos informes decían, que al parecer ese planeta se encontraba en otra galaxia, años luz del nuestro, que la distancia era enorme y se habían registrado percances técnicos en la nave y los instrumentos.
Los años fueron pasando y de igual manera el interés del publico en la mencionada misión. Ya nadie se acordaba de eso. Otro informe terminó por congelar el poco entusiasmo que aún restaba en algunos científicos del Centro Caribe. Fechado dos años atrás, decía que la nave presentaba daños graves.Algunos motores no funcionaban correctamente y las cámaras habían salido de circulación.
La nave. Orgullo de nuestra tecnología. Estaba varada en el peor de los planetas encontrados. Donde había una pobreza extrema, obligando a la tripulación a organizar turnos de vigilancia, a fin de contener los ataques de los nativos, quienes incursionaban armados de martillos para despedazarla y venderla como chatarra.
Seis años después del ultimo informe que nos relataba tan deprimentes noticias, llegó el tan esperado anuncio: Nuestros astronautas seguian vivos - acá se temía por sus vidas. Se pensaba que la nave se había perdido para siempre en aquellos ignotos lugares-.
Las noticias eran reconfortantes. Todos se encontraban bien: lograron reparar los motores, no así las cámaras y algunos instrumentos. Nos daban las buenas que venían de regreso y calculando manualmente, porque la mayoría de las computadoras se convirtieron en trastos inservibles, muchas de las cuales votaron para disminuir peso y ganar espacio, en aquellas circunstancias -según ellos- eran factores importantes y vitales para la tripulación.
Elaborando cálculos de distancias, vectores, cuadratura del circulo, perihelios, afelios, raíces, senos, cosenos, tangentes, cotangentes. Todo ese vocabulario matemático científico, y lo más admirable: Hecho a mano y por Colombianos. Según estos cálculos estarían aterrizando en casa a las catorce horas, veinticinco minutos, diez segundos, del día veinte de julio.
Se revivió el entusiasmo mundial por el regreso tan esperado. Todo el país se vistió de gala, no se hablaba de otra cosa.
En los monitores, la imagen cada vez se hacia más grande. La nave había penetrado en nuestra atmósfera, parecía un meteoro de fuego. Por unos minutos se perdió toda comunicación. Después de esos angustiosos minutos que parecieron eternos, la nave reapareció, sin llamas. Unos paracaídas frenaban el descenso vertiginoso. Luego se encendieron unos pequeños cohetes, que prácticamente detuvieron la nave, la cual se poso suavemente en el inmenso prado. Se abrió la puerta de la nave y ¡ Sorpresa!: Unas elegantes chicas con vestidos y collares hawaianos, llevando de la mano preciosos niños, con graciosa sonrisa, exclamaron casi a coro: "¡Aloha!"
Se ordenó una rigurosa investigación. Se encargó de la misma a la Corte Intergalactica Internacional--nadie creía en esta justicia de opereta nuestra-- Un juez de apellido Garzón, dirigió la investigación. El mundo entero, quería conocer quienes eran esas mentes cuya perversidad tan refinada y singular, fueron capaces de idear y ejecutar semejante fraude.
La investigación descubrió lo siguiente, con relación a la tripulación:Dos eran técnicos electrónicos, Dos ex-presidentes de la república. Cuatro ex-congresistas y dos "importantes" contratistas de apellido "Nole".
TOMAS CASTRO PEREZ, Autor, miembro fundador Grupo
Literario El Edén. Barranquilla Colombia
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