sábado, 9 de mayo de 2020

RUPERTINO

He imaginado su muerte de distintas maneras, y lo más placentero: Todas ejecutadas con mis manos.Disfruté al verlo con la desesperación de quien bajo el agua lucha por su vida, lo sentí temblar cuando el fuego lo cocinaba al visualizarlo como una ternera a la llanera. En varias ocasiones me sentí feliz al despojarlo de su colorido ropaje y gocé mucho más al hacerlo de manera lenta, paso a paso, hasta dejarlo en su indefensa desnudez al no poder defenderse con su parloteo, de la verguenza y el ridiculo. Su garritar repetido y monocorde ha sido la principal razón para que en la vigilia o en el sueño, con la impresión de que todo es real,lo sienta morir entre mis manos con un pataleo inutil.

Rupertino fue la ultima adquisición de los Altamira Alandete, quienes llegaron al vecindario procedentes de Medio Paso y hoy son mis vecinos.  Ademàs de sus muebles y enseres, trajeron una especie de Arca de Noé, con palomas en su palomar; un gallo que no nos permite conciliar el sueño; las gallinas con su incansable cacareo; los perros anunciando con sus ladridos toda clase de presencias; los maullidos del gato llamado El Mono, que confundimos con un integrante de la familia; una pajarera con aves canoras y bellas; un acuario con peces inquietos de distintas características; y veinte morrocollas que no molestan a nadie.

Todo lo han remodelado. Desde que se mudaron hasta la fecha, los trabajadores entran y salen a cualquier hora y Rupertino que todo lo observa, habla, silva, canta, chifla, llora, ríe, fuera de un generoso surtido de palabras groseras que utiliza según la ocasión. También acompaña, a veces más entonado que ellos, a los cantantes de las papayeras, conjuntos vallenatos y grupos de millo que algunos sabados amenizan las parrandas, junto a los golpes de las fichas de dominó y los gritos de los jugadores cuando ahorcan el doble seis al ritmo de la musica de turno.

Nos hemos acostumbrado a  esto gracias a las novenas realizadas a la Divina Misericordia  y las charlas de convivencia y respeto que escuchamos en el Salon Parroquial. Pero Rupertino es otra cosa. Ese pajarraco, que hace sentir tan ufanos a los Altamira Alandete, quienes no se cansan de repetir lo fino que es ese loro, porque tiene el pico blanco y una especie de mechón parecido a una hirsuta cresta, que para ellos es la garantía de su sangre azul. Ese Rupertino, ese Rupertino, me enferma, no lo soporto.

Se jactan al enumerar el salmódico repertorio de ese pajarraco: ¡Doctor, doctor! ¡me muero doctor!, ¡yo soy Ruperrrr!, ¿dònde está mi comida, ah? Y los dueños  se creen en lo alto de la ola cuando explican que el señor Altamira llegó una vez pasado de copas y al no encontrar su comida sobre la mesa gritó: ¿Dónde está mi comida ah?. Rupertino desde ese momento incluyó esta pregunta al lado de:  Ñerda Junior, perdiste otra vez, ¿Dónde está mi comida ah?, ¡Ruper, Ruper!, ¡doctor, doctor, me muero doctor!. Este bla bla bla, escuchado durante veinte horas diarias me tiene enloquecida. Sólo pienso en ver ante mí el cadáver de Rupertino. 

Esta mañana al escuchar las voces de grandes y chicos, al gallo a las gallinas, los perros, el gato ladino no maulló, las palomas no salieron del palomar y el nombre de ¡Rupertino, Rupertino! repetido a gritos, me hicieron pensar que se había escapado, luego concluí en que ese animal podía tener todos los defectos pero no tenia nada de ingrato y nada de bobo, él sabía que estaba cobijado bajo un buen árbol, y los Altamira Alandete lo adoraban. Puede decirse que era el escudo de la familia.

Me siento triste, porque después de seis meses de soñar y planear al borde de la desesperaciòn por el garrir interminable de ese loro con su saboreada muerte entre mis manos, amaneció tieso dentro de su jaula que permanece asegurada con un fuerte candado. Asombra que ese peligroso pajarraco que con su pico blanco destruía los alambres más gruesos, las mallas más garantizadas, que solo el hierro pudo detener, amaneciera muerto sin sus preciosas plumas que los Altamira Alandete jamás tocaron porque las garras de este pequeño monstruo gritón no se los permitía. Lo curioso es que no se encontró una sola de ellas en los alrededores. Parece increible, pero una inesperada lagrima se deslizó veloz por mi mejilla derecha ( el lagrimal izquierdo lo tengo obstruido) ante el desnudo cuerpo de Rupertino. ¿muerto él, en quien descargaré mi odio y mi amargura?. Pensé en lo cierto de aquella frase:  "Cuando el enemigo desaparece lo extrañamos".

Con incontrolable curiosidad arrimé la escalera metalica a la paredilla y posesionada de mi mejor rol de actriz frustrada, con la falsedad a flor de piel pregunté: "¿Qué le pasó al lorito?" Casi no reconocí mi voz, tenía una entonación tan dolida y tan preocupada que creí en la otra Rosa, el otro que todos llevamos dentro. La abuela Altamira respondió: "Vecina sabemos cuanto quería usted a Rupertino. Siempre preguntaba por él, nos venimos del pueblo para salvarlo, él la adoraba aunque usted no lo crea. No lo notó pero algunas veces él decía: ¡Rosa, Rosa!, ¡Ruper, Ruper!, a los loros les fascinan los nombres con R" ."Como le decía, estoy segura que la bruja del pueblo que no lo pudo matar allá porque salimos a tiempo, por medio de un hechizo o una brujería lo mató anoche y se llevó las plumas; esa bruja es de las buenas, pero yo sé que las brujas buenas en su oficio viven y mueren arruinadas. Créame por pura envidia lo mató. Yo también tengo mis secretos al igual que usted, le aseguro que esto no se queda así". Luego musitó: " ¡Te lo juro Rupertino!"

No sé si reír o llorar al saberme inocente de la muerte de ese pajarraco. No conozco a la bruja del pueblo, pero la voz y la actitud de la abuela Altamira me preocupan, eso de que tiene sus secretos y cree que yo tengo los míos es serio. De brujas es mejor no saber. Esto lo pienso mientras bajo de la escalera. Entro a la casa y al pasar por la cocina, me parece ver el piso vestido con plumas verdes, rojas y amarillas de diferentes tamaños y escuchar el conocido garrir: "¡ Rosa, Rosa!, ¡ Ruper, Ruper!, ¡doctor, doctor, me muero doctor...!". 

ROSA PEÑARANDA CASTILLO, autora, miembro fundadora del grupo literario El Edén. Barranquilla Colombia.                                               .             

viernes, 8 de mayo de 2020

El último fumador

Después que Bienvenido Suarez, hizo cuenta en su pequeña sumadora de la cantidad de cigarrillos que había consumido en su vida. Dos cosas le atormentaron en ese momento: Encender el ultimo cigarrillo de todos los que había guardado y la certeza de que pronto iba a morir. Pues de sus 55 años vividos, una tercera parte se había esfumado con el humo.

Su rostro pálido y arrugado daba muestras al parecer de una vejez prematura.

Semanas antes, las autoridades sanitarias del distrito donde vivía, expidieron un decreto que prohibía la venta y consumo de tabaco. La violación a la norma sería castigada con una alta suma de dinero, cierre total de los establecimientos y pena carcelaria al infractor. La medida fue tomada a raíz de los altos indices de muerte.

Suarez, al intuir que pronto vendría la escasez y con ello una inminente avalancha especulativa, compró una cantidad considerable de provisión, mientras todo llegaba a la normalidad. -Según sus palabras-.

Pero los meses transcurrieron, sin que fuera levantada la medida y para colmo, el decreto fue convertido en ley. Informado de la situación y viendo como disminuía la existencia que había guardado celosamente en el techo de su casa, Suarez cayó en una crisis nerviosa, razón para que fuera remitido a una clínica de reposo.

Recuperado, decidió llevar a la práctica, la idea que había cocinado durante el tiempo que estuvo recluido: "estos miserables burócratas de doble moral, no se saldrán con la suya" - comentó a sus amigos-.

Entonces organizó el "Frente Común de Fumadores", arrastrando a millares de inconformes, quienes hervían al escuchar las arengas de aquel improvisado agitador.

Por aquellos momentos, la ciudad estaba en caos. La clase obrera, la masa estudiantil, industriales, comerciantes, y uno que otros infiltrados, se habían unido a la causa. El alcalde, en vista  que el problema se agravaba, y se le  salia de las manos, sacó a la calle  la fuerza publica, para controlar a los revoltosos. ¿El resultado?: Suarez fue detenido por el delito de sedición.

De regreso en casa, la familia, en cabeza de su esposa, le pidieron dejara de luchar por aquella "estéril aventura" y era más urgente  visitar  un oncólogo, ya que podía estar enfermo por su adicción al tabaco.

La reprimenda lo puso a pensar; "¿y si tengo cáncer pulmonar, que será de mi y de mi familia?". A regañadientes se hizo examinar.

Pocos días después, había llegado la hora de saber la verdad, sentado y ansioso esperaba el resultado frente a la ventanilla del hospital.

Los minutos eran eternos para Suarez. A su lado vio pasar  dos hombres que iban acostados en diferentes camillas. Uno llevaba un tubo grande de oxigeno, conectado a una mascara para respirar. El otro, mostrando un dolor tormentoso, emitía gritos como alaridos que retumbaban en las paredes del pasillo. La siniestra escena, capaz de conmover al mas apacible de los humanos, tanto lo compungió que no tuvo el valor para esperar los resultados.

Próximo a cruzar la carretera, Suarez con los ojos acuosos y la mirada extraviada, parecía ignorar las incesantes hileras de vehículos que se desplazaban a gran velocidad; aun llevaba en sus dedos temblorosos el ultimo cigarrillo que a él, y a la ciudad le quedaba.

"Déjalo ahí", dijo una mujer con voz sollozante al enfermero, quien lento empujaba una silla de ruedas. Entonces, Suarez con el rostro hundido sobre su pecho, quizás recordaría el primer cigarrillo que fumó en su adolescencia.

Sobre el escritorio del despacho del hospital, unos diagnósticos decían: Paciente con paredes negras en los pulmones; el otro: Paciente con esquema cerebral.


Autor: Orlando Logreira Z. Miembro fundador del grupo literario "El Edén" Barranquilla Colombia.

jueves, 26 de noviembre de 2015

ESA CALLE


Por esa calle llena de recuerdos
el niño que cabalga
sobre un caballito de madera
derriba a su paso
las barreras formadas
por el olvido, el tiempo y la lejanía
para encontrarse cara a cara
con la edad llamada infancia.

Esa calle que no posee manecillas
que señalen el desespero
permite que las mañanas
llenas de juegos y luz
y las tardes con un sol que se duerme
pinten la retina del niño
con los imprecisos colores 
de la lluvia y de la noche.

Esa calle se inquieta
no reconoce al jinete
no es el niño, no es el hombre
es solo una sombra ciega
que galopa afligida
porque quiere olvidar
y no sabe qué hacer
con las riendas que bailan en sus manos.

ROSA PEÑARANDA CASTILLO. Autora, miembro fundadora del Grupo Literario El Edén. Barranquilla Colombia. Este poema fue publicado en la Revista Poemario, No.11. pag,7.Nov. 2015. 



HAY RINCONES

Hay rincones
que solo sirven en la vida
para guardar un secreto
para mostrar una foto
para quemar un recuerdo.

Hay rincones
que no llevan fechas
que nacen sin nombre
y conducen por
direcciones erradas.

Hay rincones
que no tienen calles
ni puentes, ni andenes, y
sí una puerta
para que el luto y el duelo
no hagan nidos en el alma.

Hay rincones con fragancia de otoño,
y el furor del mancebo
como leña en el fuego

Y existe uno, de grandes relojes,
que un día, un funesto día
a su rincón nos llama.

ORLANDO LOGREIRA. Autor, miembro fundador del Grupo Literario El Edén. Barranquilla Colombia.Este poema, fue publicado en la revista Poemario No.11,pag.18.Nov.2015.

EN EL MAR

                                                                   Si la poesía, como la filosofía,
                                                                   no nos dan fuerza para luchar
                                                                   y vivir, entonces, no es más
                                                                   que vana palabrería.

                                                                                                  ( ALCÓN)


La mar procelosa,
la noche en tinieblas,
los vientos azotan
mi barca al pasar.
Con pulso seguro
conduzco esa nave,
imagen del hombre
en su arduo bregar
¡ Qué importa la noche,
qué importan los vientos,
qué importa la roca
que impide cruzar!
si el hombre es la cumbre,
conciencia del cosmos
y no hay fuerza alguna
que ataje su andar.

Alberto Contreras Mercado, autor, miembro fundador Grupo Literario El Edén, Barranquilla, Colombia. Este poema fue publicado en la revista poemario N° 11, Noviembre 2015.

sábado, 14 de noviembre de 2015

LOS VIAJES INTERPLANETARIOS.

A raíz del pronunciamiento hecho por la Nasa, en el sentido de dar por terminada la etapa de los transbordadores espaciales, argumentando que la estación orbital estaba concluida, a la vez que invitaba a la empresa privada para que fabricara las futuras naves que se encargarían de hacer los viajes interplanetarios, se produjo en un sector una conmoción mayor que la producida con la llegada del hombre a la luna a bordo de la nave Apolo XI.

Los grandes magnates, que dominan el comercio, la industria, la banca, el petroleo, los minerales preciosos, la salud y la calidad del aire que respiramos el resto de los humanos, comenzaron reuniones secretas de carácter urgente. Ante sus ojos se abría el gran filón. Una montaña de oro más alta que el pico del monte Everest. Con la rapidez propia con que estos señores actúan, les es muy fácil ponerse de acuerdo siempre que el asunto pueda conmoverles el corazón, como es el dinero y la ganancia sin limites, iniciaron los planes para convertir en realidad los Viajes Interplanetarios.

Sobra decir, que estaban unidos todos los millonarios del mundo. Aquí no existían fronteras de ninguna clase. Se contrataron los mejores científicos, técnicos,físicos,químicos, en una palabra: Lo mejor de la ciencia y la inteligencia,para cuyo fin de encontrarlos, no importó si eran de un país desarrollado o de las más miserables aldeas: asiática, africana o suramericana. Por primera vez, se habían superado esas "pequeñas diferencias".

El plan se estructuró en dos etapas: La primera consistía en la construcción de unas naves que reemplazarían a los viejos y obsoletos transbordadores, con una tecnología más avanzada y segura.
Estas naves se encargarían de llevar a los turistas a las estaciones orbitales.Y otras que se dedicarían al transporte de cargas y suministros de toda naturaleza.

La segunda etapa tendría como objetivo el transborde de los turistas a otras naves, las cuales jamás conocerían la tierra. Estas naves tendrían un diseño especial, en forma de platillos. Pues la experiencia ganada en los avistamientos de los llamados Ovnis, y las practicas realizadas en laboratorios, indicaban ser la forma más apropiada, para el diseño de dichas naves: Ejercían menos resistencia a los elementos y se manejaban eficazmente al momento de evadir obstáculos, que en el sistema planetario son abundantes, y si a eso le agregamos la cantidad de escombros producidos por los humanos, esto se vuelve abrumador.

Solucionados estos "pequeños" problemas de carácter técnico, de diseño, energía, gravitación, agua, alimento y otros-Es sorprendente la forma efectiva y rápida como estos señores resuelven los problemas e inconvenientes, mientras nuestros gobiernos terrenales, duran décadas para resolver el problema más elemental-. Además se decidió crear una entidad para manejar el emporio que se estaba constituyendo y la cual seria conocida simplemente como: LA EMPRESA.

Fueron creadas modernas y eficientes oficinas de mercadeo, venta y publicidad, en las cuales se anunciaban mediante bellas y sofisticadas modelos, los planes para que usted se inscribiera y ser incluido como candidato para participar en estos espectaculares tours.

Se garantizaba la seguridad, pues años de experiencia los hacían conocedores de las rutas más seguras y cortas para llegar al lugar escogido. Y además, su alta tecnología no había permitido el accidente de ninguna de sus naves.

Hasta el momento el primer destino era MARTE, pero ya se estaban elaborando planes, para conquistar otros planetas. Se estaban construyendo bases que permitieran partir desde allí, y el futuro era conquistar el misterioso y hasta entonces infinito universo interespacial.

La gran masa de terrícolas veía con admiración el desarrollo de estos viajes y en el fondo con un poco de envidia al saber que jamás llegarían a ser pasajeros de esas portentosas naves.

LA EMPRESA, pensando en el mayor goce y disfrute por parte de los afortunados viajeros, se mantenía haciendo constantes innovaciones: Presentaron unos estudios realizados por científicos de diferentes áreas, entre ellos psicólogos. Los resultados del mencionado estudio fueron ampliamente difundidos en los medios masivos de propaganda que tenían a nivel mundial. Se indicaba que debido a la ingravidez a que estaban sometidas las personas en el espacio-a pesar que nuestras naves están adecuadas para superar esa sensación, era imposible eliminarla del todo, lo que traía como consecuencia, y esto estaba soportado por el experimento realizado con mas de un ciento de monos, chimpancés, reptiles, aves,peces e insectos, todos llevados en parejas, que esa sensación producía una inconsciente indiferencia y perdida del interés entre las parejas. Situación por igual del macho y de la hembra.

Por esas razones, comprobadas en forma científica -inicialmente solo se tenían sospechas- pues se dieron casos de parejas humanas jóvenes, que habían terminado perdiendo el interés en su pareja durante el tours.

Igualmente, se informaba del estudio realizado paralelamente con el anterior con los mismos elementos, que siendo parejas, fueron enviados en forma separada. El cual demostró haberse producido un aumento en el amor y el deseo sexual entre ellos una vez volvieron a pisar nuestro planeta tierra. Lo cual también se ratificaba con testimonios fidedignos de parejas enviadas por separado.-Claro que nunca se dijo el tamaño de la encuesta- se alegaron razones de privacidad: Que los encuestados no querían se les mencionase. Además, los viajeros al espacio habían constituido una especie de club, muy selecto, y evitaban por todos los medios que la gente se enteraran de su viaje, diciendo que esto los ponía al descubierto de ser personas adineradas, con el consiguiente peligro para su seguridad personal. Política de privacidad muy respetada por LA EMPRESA.

Por consiguiente, LA EMPRESA, teniendo en cuenta los científicos resultados del dicho estudio, el bienestar de los viajeros, el aumento de su amor y felicidad, una vez de regreso a sus hogares, presentaba un nuevo plan de viajes. Este era un poco más costoso. Pero los beneficios del mismo lo compensaban.

Este nuevo y novedoso plan, muy promocionado, explicaba que las personas que quisieran tomar el mismo, si ya habían realizado otros viajes, tendrían un descuento del cincuenta por ciento-pero después del aumento respectivo, era prácticamente igual y no había ningún beneficio-.

Con este nuevo plan, consiguió LA EMPRESA el éxito definitivo de los viajes interplanetarios.
Las naves no daban abasto. LA EMPRESA tuvo que aumentar el numero de naves y de vuelos, y sin embargo, no era suficiente. Tuvo que recurrir a un expediente triste y doloroso para ellos: Establecer reserva de cupos, y en menos de seis meses, se tenían reservas para un año.

El aumento de vuelos, con pasajeros separados por sexo, no fue solo de los hombres. Por las mujeres, cada vez aumentaba más. Ellas alegaban no ser justo que los hombres conocieran ese planeta, mientras ellas se quedaban en casa esperando el regreso de ellos, quienes sufrían un cambio total: Se volvían silenciosos, retraídos, exhalaban profundos y dolorosos suspiros, añorando la oportunidad de realizar otro viaje para reencontrarse -decían- con su verdadero ser.
Aquello, era una locura.

Mientras: Médicos, psicólogos,siquiatras,sociólogos, y hasta chamanes y espiritistas consultados, intentaban dar una explicación al extraño fenómeno. La gente del común se preguntaban: Porqué tanto interés en viajar a un planeta, cuyas imágenes mostradas por LA EMPRESA, es de un paisaje sórdido, desértico, sin mares, sin vegetación. En una palabra la cara opuesta de nuestro bello planeta azul.LA EMPRESA, en su publicidad decía:" Ser precisamente ese contraste, lo que hacía a ese planeta interesante, misterioso y mágico" .

Estaba totalmente prohibido llevar cámaras fotográficas, de vídeos o teléfonos móviles. Ninguno de esos artefactos electrónicos de los que tanto nos ufanamos hoy en día y sin los cuales creemos imposible nuestra existencia. LA EMPRESA, decía, que esto distanciaba. Estaba comprobado en nuestro planeta y además desperdiciaba horas hermosas de descubrimientos y encuentro espiritual. Otro de los lemas publicitarios era: "Ten un encuentro con tu ser interior, alejado del mundanal ruido" Si algún avezado trataba de violar esta prohibición, solo conseguía arruinar su equipo, pues al volver a tierra, quedaba totalmente irrecuperable. Por esa razón, ningún viajero, podía mostrar imágenes, ni hacían comentarios.

Ante las nuevas circunstancias, LA EMPRESA, estableció nuevos requisitos. Ahora los viajeros debían someterse a un examen previo. La edad no importaba en su máximo, solo en el mínimo. Debían ser mayores de dieciocho años, demostrar espíritu de convivencia. Los largos viajes y la ingravidez espacial, pusieron de manifiesto cambios en las personas a este respecto. Debían expresar bajo juramento: Ser reservados, no padecer o tener síntomas de sonambulismo, ni hablar dormidos, cuidarse de no dar detalles de su viaje. Lo importante, decía LA EMPRESA, "Que cada persona, viva su propia experiencia".


Todo marchaba a las mil maravillas. Los socios de LA EMPRESA,tejían ambiciosos planes de expansión. Los más audaces proponían pensar en la colonización no ya de otros planetas, sino de otros sistemas estelares.

Pero al Diablo, que le gusta meter las manos en todo, aún cuando no lo invitan, se encargó de meter manos, patas, rabos y cuernos, en fin, todo su cuerpo. Sucedió que en la metrópolis de Nueva York, donde existe el mayor club de viajeros interplanetarios, estos decidieron un mal día, reunirse y hacer una fiesta particular, donde solo asistieran viajeros interplanetarios. Se hicieron presentes: Músicos, cantantes,-por lo que no fue necesario contratar grupos extraños- artistas de cine, T.V. políticos, traficantes de armas, de drogas, dueños del petróleo, de la masonería, deportistas retirados. Ö sea la flor y nata de los dueños del dinero mundial.

Fue una fiesta esplendorosa,fastuosa, animada. Se ingirió en grandes cantidades licores, de diferentes nombres y marcas y otras cosas más.

En horas de la madrugada, algunas personas mayores de edad, se fueron quedando dormidas, unos en sus sillones, otros, sobre las alfombras, en cualquier lugar. El sitio era amplio. Uno de los asistentes, un señor de apellido MacGregor, dejo escapar tímidamente unas palabras. Comenzó a contar las experiencias de su viaje interplanetario e intimidades del mismo. Manifestó en sus apartes, haber conocido un habitante nativo con quien sostuvo una emocionante relación personal.

Esta confesión, hizo soltar el nudo del lazo que amarraba la caja de los secretos. Todos se sintieron liberados del pacto secreto y comenzaron  a contar cada uno su experiencia personal: Otro dijo, haber conocido la chica más hermosa y ardiente que pudiera imaginarse. Una mujer en voz alta exclamaba, que los nativos de ese planeta eran excelentes amantes y solo esperaba la oportunidad de hacer otro inolvidable viaje. Un señor comentó, no se sabe si por efecto del licor o si fue realidad, -nos pareció un poco exagerado- haberse enfrentado en una lucha cuerpo a cuerpo con un león, y estos eran el doble del más grande en la tierra. Un hombre alto de mediana edad, repetía que jamás olvidaría los días  que paso junto al mar, acompañado de la sensual nativa de ojos negros, que se convirtió en su guía.  y así, cada uno fue contando su experiencia.

Unos periodistas que se habían infiltrado en la previa sin ser vistos. Aprovecharon la oportunidad. Tomaron fotografías, grabaron los comentarios, y al siguiente día, los medios de información masiva del mundo entero, publicaban la primicia en primera plana.

Al fin pudo conocerse la verdad sobre el misterioso planeta. Y esta era muy diferente a la mostrada por LA EMPRESA. Y lo más importante: Se pudo saber la real motivación, para que los terrícolas quisieran visitar con tanto afán, aquel  "desértico planeta".                            

                                    
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TOMAS CASTRO PEREZ,  Autor, miembro fundador Grupo Literario El Edén. Barranquilla Colombia

LA VISITA

La expectativa aumentada a cada segundo. Todos los monitores mostraban la misma imagen. Este momento, igual que el despegue, son los más dramáticos en cada vuelo, se tiene la certeza que si algo ocurrirá, será más factible en esas dos oportunidades.

Extrañamente, solo se escuchaban los sonidos de las computadoras. Ni una sola voz humana. Todos los ojos tenían un mismo destino: Las diferentes pantallas que cubrían las paredes del espacioso y alargado salón. El objeto seguido por las cámaras cada vez se acercaba más.

El Centro Espacial Caribe, ubicado en la punta norte de la ciudad de Barranquilla, al lado de la ciénaga de Mallorquín, operaba a su máxima capacidad. Inmensos radares colocados en filas, seguían la trayectoria de la nave. Los satélites interconectados con poderosas antenas receptoras y repetidoras enviaban y recibían información a cada segundo, mediante largas series de códigos, números y letras, que descifraban las computadoras personales de cada especialista.

Esta misión tuvo una connotación especial, respecto a vuelos anteriores: Se trataba del primero tripulado, que viajaría durante más de veinte años, por las inmensidades del espacio interestelar. Objetivo: La visita a una galaxia desconocida. A diferencia con otras, no se tenía un destino definido. Era algo parecido a las sondas espaciales enviadas años atras para exploración. Además, en el fondo, no se tenía mucha confianza sobre el éxito de la misma.

Inicialmente, se trató de hacer el lanzamiento en forma secreta, pero hablar o pensar en secreto en pleno año dos mil doscientos, era prácticamente un sueño. La importancia histórica de este vuelo, produjo un cambio sustancial en la escogencia de la tripulación, lo cual siempre era decidido por el Centro Espacial Caribe. Esta vez intervino el mismo presidente de a República, quien manifestó: " Ante magno acontecimiento, la tripulación debe ser más numerosa y democratizar su escogencia".

Ante esta declaración y aludiendo el derecho Constitucional a la igualdad de oportunidades, se presento un tsunami de propuestas y candidatos, tanto del sector privado, como publico. Lo que hizo necesario crear un comité gubernamental, quien en definitiva, se encargó de escoger la tripulación, en numero de diez, sin dar sus nombres para evitar se tomara esto como nota publicitaria.

El diseño de la nave, consistía en la forma de un poliedro de ocho lados, que igual podía transformarse en un triangulo equilatero, según lo requirieran las circunstancias del vuelo.

Una vez la nave abandonó nuestra galaxia, las comunicaciones se redujeron. Se lograban cada dos días. Luego fueron lapsos más largos y al final prácticamente desaparecieron. Sin embargo, la nave enviaba información permanente sobre los lugares que recorría, indicando; si había o no gravedad, temperatura, fotografías sobre los diferentes planetas que encontraba a su paso. Se obviaban las estrellas, con las cuales se mantenía respetable distancia, por temor a que el calor y los fuertes haces de luz, ocasionaran daños irreparables a los sensibles lentes de las cámaras y demás instrumentos y posiblemente a los materiales de la nave misma.

Las fotografías de alta resolución, mostraban planetas de toda clase: Unos desérticos y llenos de cráteres como la luna, otros totalmente blancos, eran de hielo. Otros eran inmensos bosques muy verdes. Algunos se veían azules, rodeados de agua por todas partes, muy parecidos a nuestro planeta. Otros eran planetas de fuego, sus imágenes infringían terror, volcanes que lanzaban llamas y lava. Los instrumentos de nuestra nave, indicaban que su atmósfera era venenosa.

El recibo de unas fotografías, causó gran revuelo, se convirtieron en un enigma . Mostraban figuras parecidas a los humanos. Lucían especies de faldas cortas, blusas de vivos colores.Pero no se precisaban los rostros-decían- debido a la gran distancia.

Se ordenó a la tripulación quedarse un mayor tiempo en ese sitio a fin de realizar una inspección rigurosa y minuciosa de tan sorprendente planeta. Las fotografías indicaban también que dicho planeta contaba con abundantes bosques y agua. Su gran parecido a la tierra aumentaba el interés por el mismo.

Posteriormente otro acontecimiento, alarmó inicialmente a los científicos. No solo del Centro Espacial Caribe, sino del mundo. - después se fueron acostumbrando-. Ahora la información llegaba anualmente y las imágenes se hacían repetitivas . Los últimos informes decían, que al parecer ese planeta se encontraba en otra galaxia, años luz del nuestro, que la distancia era enorme y se habían registrado percances técnicos en la nave y los instrumentos.

Los años fueron pasando y de igual manera el interés del publico en la mencionada misión. Ya nadie se acordaba de eso. Otro informe terminó por congelar el poco entusiasmo que aún restaba en algunos científicos del Centro Caribe. Fechado dos años atrás, decía que la nave presentaba daños graves.Algunos motores no funcionaban correctamente y las cámaras habían salido de circulación.

La nave. Orgullo de nuestra tecnología. Estaba varada en el peor de los planetas encontrados. Donde había una pobreza extrema, obligando a la tripulación a organizar turnos de vigilancia, a fin de contener los ataques de los nativos, quienes incursionaban armados de martillos para despedazarla y venderla como chatarra.

Seis años después del ultimo informe que nos relataba tan deprimentes noticias, llegó el tan esperado anuncio: Nuestros astronautas seguian vivos - acá se temía por sus vidas. Se pensaba que la nave se había perdido para siempre en aquellos ignotos lugares-.
Las noticias eran reconfortantes. Todos se encontraban bien:  lograron reparar los motores, no así las cámaras y algunos instrumentos. Nos daban las buenas que venían  de regreso y calculando manualmente, porque la mayoría de las computadoras se convirtieron en trastos inservibles, muchas de las cuales  votaron para disminuir peso y ganar espacio, en aquellas circunstancias -según ellos- eran factores importantes y vitales para la tripulación.

Elaborando cálculos de distancias, vectores, cuadratura del circulo, perihelios, afelios, raíces, senos, cosenos, tangentes, cotangentes. Todo ese vocabulario matemático científico, y lo más admirable: Hecho a mano y por Colombianos. Según estos cálculos estarían aterrizando en casa a las catorce horas, veinticinco minutos, diez segundos, del día veinte de julio.

Se revivió el entusiasmo mundial por el regreso tan esperado. Todo el país se vistió de gala, no se hablaba de otra cosa.

En los monitores, la imagen cada vez se hacia más grande. La nave había penetrado en nuestra atmósfera, parecía un meteoro de fuego. Por unos minutos se perdió toda comunicación. Después de esos angustiosos minutos que parecieron eternos, la nave reapareció, sin llamas. Unos paracaídas frenaban el descenso vertiginoso. Luego se encendieron unos pequeños cohetes, que prácticamente detuvieron la nave, la cual se poso suavemente en el inmenso prado. Se abrió la puerta de la nave y ¡ Sorpresa!: Unas elegantes chicas con vestidos y collares hawaianos, llevando de la mano preciosos niños, con graciosa sonrisa, exclamaron casi a coro: "¡Aloha!"

Se ordenó una rigurosa investigación. Se encargó de la misma a la Corte Intergalactica Internacional--nadie creía en esta justicia de opereta nuestra-- Un juez de apellido Garzón, dirigió  la investigación. El mundo entero, quería conocer quienes eran esas mentes cuya perversidad tan refinada y singular, fueron capaces de idear y ejecutar semejante fraude.

La investigación descubrió lo siguiente, con relación a la tripulación:Dos eran técnicos electrónicos, Dos ex-presidentes de la república. Cuatro ex-congresistas y dos "importantes" contratistas de apellido "Nole".




     

TOMAS CASTRO PEREZ,  Autor, miembro fundador Grupo Literario El Edén. Barranquilla Colombia
                            

EL HIPOPOTAMO FEO

En la ribera de un rió, al sur del continente Africano, transcurre la siguiente historia.

Una pareja temporal de hipopótamos, conversan en la ribera del rió. Es tiempo de primavera y la humedad comienza a sentirse en el ambiente.

Un joven hipopótamo se acerca, la hembra, da muestras de asentimiento al nuevo miembro, pero en el macho que conversaba, se produce una reacción muy distinta. Una mezcla de sentimientos, de instintos, de celos, afloran y de inmediato, como llevado por un impulso mágico, sale al encuentro del intruso, que viene a perturbar su tranquilidad e invadir su territorio, que por derecho le pertenece.

Se observan por un instante. Como midiendo sus fuerzas. Las vistas de cada uno fijas en su rival. El dueño del territorio, con la fuerza adicional que transmite el sentirse dueño, comienza a escarbar con su pata izquierda. El invasor tal vez calculando sus posibilidades, se mantiene inmóvil, una parte de él le sugiere retirarse, evadir el conflicto. Físicamente, se encuentra en desventaja, su oponente tiene más altura y peso corporal. Pero, la intrepidez y atrevimiento propios de la juventud, lo mantienen en su sitio, sin mover  un musculo, pareciese haberse convertido en una pieza de mármol, igual que los leones en los palacios imperiales romanos.

Eufemio, que es el nombre del local, toma la iniciativa y con toda la fuerza y la energía que generan tres toneladas de huesos, nervios y músculos, se lanza sobre su rival, el cual extrañamente, continua extatico. El impacto es brutal, el joven pretendiente, como despertando de un letargo, huye a toda prisa. Cuando Eufemio regresa, no encuentra a su amiga y procede a sumergirse en el agua. Su temperatura ha aumentado debido al desafio.

Hipotema, es el nombre de la amiga temporal quien, mientras tanto, conversa animadamente con un nuevo amigo, quien al verla la intercepta y muy amablemente se presenta: Le dice llamarse Rinocin, que la ha observado durante varios días mientras pastaba en las riberas  y cuando se encontraba sumergida dentro de las aguas del río. La frescura, descaro y picaresco sentido del humor del recientemente conocido, despiertan el interés de Hipotema, quien al despedirse, le dice que al día siguiente a la misma hora, saldrá a pastar y divertirse viendo la variedad de fauna que existe en el lugar.Queda abierta una cita tácita.

La humedad aumenta, Hipotema, observa cambios en su cuerpo: Su color gris ordinariamente oscuro, se palidece y ahora es gris claro. Se ancha su parte trasera y aumenta su temperatura
Pasan los días, Hipotema e Eufemio, legalizan su unión temporal. Ahora son pareja. Eufemio, siente crecer sus derechos de macho. Se desarrolla su sentido de pertenencia. Quiere estar en todo momento junto a Hipotema, quien se niega rotundamente a perder su libertad e independencia. De esa manera continua dando sus paseos solitaria.

Los encuentros casuales con Rinocin siguen sucediendo. Quien con una historia u otra hace que estos parezcan casuales, cuando en realidad no lo son. Son el producto de una metódica y bien estudiada estrategia de vigilancia y seguimiento.

Transcurren ocho meses, Hipotema, tiene un lindo, gordo y lustroso hijo. Este crece y se desarrolla rápidamente. Pero, a medida que se desarrolla el joven hipopótamo, se producen una serie de cambios morfológicos, que si bien al principio no fueron visibles, si lo empiezan a ser ahora. La cara que por lo general es ancha y alargada, en él, luce un poco redondeada, comenzando a vislumbrarse una protuberancia en la mitad de la misma.

Eufemio, quien anteriormente, lucia alegre, desenfadado,  todo lo tomaba a chiste,cantaba y reía permanentemente; se convirtió repentinamente, en la cara opuesta de la moneda. Ahora, aparecía triste, melancólico, abatido. Andaba siempre con el seño fruncido, irritable. Largos desvelos dejaron sus huellas. Un rictus cambio su boca, transformándola en una gran C con las puntas hacia abajo. Estaba irreconocible. Consideraba a Hipotema, la responsable de todos sus sufrimientos y amarguras.

Mientras, Hipotema, evitaba su encuentro. Hasta busco otro lugar en el río donde recrearse y
descansar.

Eufemio, se había vuelto insufrible. Reclamaba a Hipotema, y no desaprovechaba oportunidad, para reprocharle e endilgarle ser la causante de todas sus desgracias. Las cuales se sintetizaban en ese hijo, al que todos los demás miembros de la especie, miraban como algo extraño. Convirtiéndolo a él en escarnio publico, y blanco de conversaciones maliciosas de sus hembras, chismosas y mal intencionadas.

Un día, mientras caminaba triste y meditabundo. Con clara intención de poner fin a sus tristezas, pudo descubrir la verdad que todos conocían menos él. Su adorada Hipotema, charlaba animadamente con el amigo que tanto la impresionaba. Ese día descubrió que el tantas veces mencionado RINOCIN...era un rinoceronte.    


TOMAS CASTRO PEREZ,  Autor, miembro fundador Grupo Literario El Edén. Barranquilla Colombia
  

EL GUSANO QUE QUISO SER MARIPOSA.


Esta historia se inicia una bella tarde de primavera, el viento cálido, susurraba entre las hojas de los árboles, su invisible melodía. Las nubes se desplazan en el firmamento. El sol agonizante, emite sus rayos violetas, negándose a morir. El crepúsculo, sinuoso, reclama el lugar que por acuerdo tácito debe cumplirse.

Las aves, se desplazan presurosas, en grupos, formando figuras en forma de V. Con permanentes y repentinos cambios. Pasan de la retaguardia a ocupar la vanguardia, en forma ordenada, participativa y colaborativa. Cada una presta su esfuerzo, sin egoísmos, en busca del bien común y en cumplimiento del tácito acuerdo.

Mientras esto ocurre en los cielos. En la tierra otro drama se desarrolla. En la rama de un viejo matarraton. Un último rayo de sol, alcanza a iluminar una hoja, la cual emite un extraño destello. Un huevecillo comienza a moverse, es la causa del destello.

El huevecillo, como manipulado por una mano invisible, se resquebraja. Asoman a la superficie, dos pequeñas antenitas seguidas de un lineal y segmentado cuerpecito. La cabecita, gira hacia un lado y hacia el otro. Acaba de nacer, pero su instinto, desarrollado durante muchos años de evolución, le previene, le advierte, debe tener prudencia. Su instinto de conservación prevalece. El gusanito, regresa a su seguro sitio original. Movimiento oportuno, pues en ese momento un pajarillo que busca alimento, pierde su cena.

En la seguridad de su guarida original, piensa… salir a este mundo exterior, no le brinda confianza. Prevé peligros permanentes a su alrededor. Pero una fuerza superior a su instinto de conservación, lo impele a salir de su refugio. Debe cumplir la misión que  le fue destinada en este mundo, al que apenas ha logrado olfatear y ya siente tenebroso.

Debe salir. Tiene que salir. Su cuerpecillo es una frágil y débil figurilla alargada. Necesita imperativamente alimentarse. Ya no cuenta con el alimento, que generosamente en su oportunidad le brindase el cascaron.

Su instinto, lo lleva a buscar la punta de las ramas, donde encuentra las hojas tiernas, recién nacidas de los cogollos. Desplazarse a ese sitio, le exige un esfuerzo descomunal; a pesar de la corta distancia, para él parecen kilómetros.

Días después, el pequeño e indefenso gusanito, se convierte en un gusano grande, gordo, con vistosos y brillantes colores, largas antenas, ojos redondos y vivaces y una voracidad sin límites.
Una ancha hoja, se convierte en su nuevo escondite o vivienda, la cual frunce con filamentos de seda, hábilmente entrelazados.

Una mañana, cuando disfrutaba las tiernas hojas, que abundantemente su árbol le proporcionaba. Un viento inesperado, sacude su árbol con una violencia inusual. El gusano, trata de aferrarse con patas y boca, pero al final, pudo más la fuerza del sorpresivo viento, arrastrándolo, cual hoja seca, sin ruta ni destino. Su sorpresivo “vuelo” termina sobre un verde césped.

Mira a su alrededor, esta desorientado, su corazón, palpita mil veces su ritmo normal. Su cuerpo, expide un olor extraño, hasta entonces desconocido. Se producen reacciones químicas en su interior. Su pigmentación cambia de colores en tonos diversos.

Una tierrerita, se posa en la hierba. Como atraída por un imán prodigioso: Descubre al gusano, que trata desesperadamente confundirse con el verdor del suelo, quiere minimizar su presencia. De inmediato lo atrapa, lo lleva en su pico, para alimentar dos hambrientos polluelos, que en un nido cercano esperan impacientes.

Su cuerpo se contrae, atrapado en las tenazas del ave. El extraño olor, aumenta en intensidad. Un efluvio, gelatinoso y maloliente, recubre su cuerpo, alcanza la lengua de la paloma, obligándola a soltar su presa, llena de repugnancia.

Nuevamente a volar. Ahora en caída libre. Su muerte parece segura. Sin embargo, no se resigna, no se entrega, lucha, estira al máximo su maltratado cuerpo, tratando de planear.
Del alto promontorio, salen pequeños insectos. Estos, lo miran. Inicialmente con curiosidad, mezcla de perplejidad y sorpresa; mueven sus antenitas, en aparente confusión. Intempestivamente, y mediante tácito acuerdo, se lanzan sobre él. El gusano, los mira acercarse en forma agresiva. Avanzan en círculos, que cada vez, se estrecha más.

Sus mecanismos de defensa, nuevamente entran en acción: Sosteniéndose en sus dos patitas traseras y las dos delanteras, encoge su cuerpo hasta formar un arco, para verse más grande, tratando de impresionar. Esta estratagema, no surte efecto, ante un enemigo, que considera su territorio invadido. Su número aumenta,  salen de todas partes y se siguen acercando amenazadoras. El gusano junta sus patitas traseras con las delanteras, formando ahora un círculo. Convierte su invertebrado cuerpo en una rueda, y con un impulso convulsivo, se desliza velozmente por la pendiente ladera del promontorio.

Unas piedras alineadas a lo largo de una hondonada, en cuyo centro se desplaza una suave corriente de agua, detienen su vertiginosa caída.
Bajo la sombra de una roca, recobra el aliento. Mira su destrozado cuerpo, que sangra por múltiples magulladuras, efecto de las caídas y su agitada fuga.

Levanta la mirada, observa una línea negra, delgada, la cual lleva en la punta una especie de garfio. Retrocede, aterrorizado, ante el peligro eminente. Contrae y expande su cuerpo en forma rítmica, tratando de alejarse lo más rápido que sus pequeños miembros le permiten. Pero el garfio, cada vez está más cerca. No hay alternativa. El fin ha llegado. El gusano, que soñó ser mariposa; cierra sus ojos y espera el cumplimiento de lo inevitable. Dentro de unos instantes se convierte en la comida de ese peligroso garfio. Todo ha terminado.

Un extraño aleteo, distrajo al escorpión, y permitió al gusano, seguir con vida. Un sonido, susurrante, bajó, amplificado por el costado de las rocas. El escorpión en forma apresurada, baja el aguijón, y procede a esconderse entre los vericuetos del terreno.

Un día más, ha pasado. El gusano, aun estando rodeado de espesa vegetación. Saciar su incontrolable apetito, y restablecer su maltrecho cuerpo. Se encuentra inquieto. Cualquiera de aquellos árboles o arbustos, podían servirle para su nueva residencia; donde tejerá el capullo que lo mantendrá encerrado durante el tiempo, previamente, establecido por la naturaleza, mediante el acuerdo tácito. Dejar su cuerpo de crisálida y poder cumplir con su sueño y objetivo final: ¡Ser una bella y flamante mariposa!

Sin embargo, entre tanta vegetación, el gusano, se siente solo, triste. Las hojas no saben igual. Siente el llamado de su origen. Añora “su árbol”, sentir esa seguridad que le inspiraba. Ser parte de él. Recobrar el sentido de pertenencia. Ahora, nada  es igual.

Pero el instinto llama. Las etapas deben cumplirse. Su cuerpo comienza a desarrollarse en forma extraña: Gruesos y largos pelos cubren toda su epidermis. Un gris oscuro, remplaza el otrora verde brillante. Crecen protuberancias. Parece, que de un momento a otro, su cuerpo fuese a explotar.
El proceso de la metamorfosis, empieza a desarrollarse. Debe buscar un nuevo árbol, un sitio adecuado, donde tejer su capullo de manera urgente.

Una rama, gruesa, fuertemente unida al tronco, forma un recoveco, bifurcándose en una horqueta. Lo considera un lugar seguro. Decidido, trepa a cumplir su destino. Antes, debe pasar unas ramas, llenas de verdes y frondosas hojas.

Un huracán se desata. La rama es sacudida con violencia. Nuestro gusano, se aferra con todas sus  fuerzas. La hoja en la cual se encuentra rígidamente adherido, se desprende. El viento; cada vez más turbulento, la eleva más y más, hasta convertirla en un lejano punto en el infinito. Y termina perdiéndose. En la nada….                 
               
TOMAS CASTRO PEREZ, Autor, miembro fundador, del Grupo Literario El Edén

                                                                      Barranquilla Colombia.                                                                 

viernes, 13 de noviembre de 2015

HACHI

Me desplazaba en horas de la tarde con el carrito de compras, por el parqueadero de un centro comercial. Acompañado de mi hija adolescente, en busca del lugar donde  dejamos nuestro vehículo estacionado. Al pasar por el frente de la garita donde controlan la entrada y salida de los automotores, un pequeño gatico, salió repentinamente de la misma, enredándose entre las piernas de mi hija. El gatico seguía corriendo junto a nosotros e intentaba subirse por la sudadera que la niña llevaba puesta. Lloraba intensamente y temblaba. En sus ojos se reflejaban: El hambre y el terror.

Mientras habría el baúl del vehículo para introducir las compras, el gatico intentaba ahora subirse por mi sudadera. En ningún momento paraba de llorar. Mi hija, lo levantó rogándome lo recogiéramos, le dije ¡NO!, pero ella insistía. Sacó una ayaca que llevaba en una bolsa, extrajo el pollo que esta contenía y se lo dio en un papel al lado del vehículo. El animalito se abalanzó y devoró gran parte. Luego en una tapa plástica que encontró cerca, le puso agua, de un grifo que estaba insertado en la pared, para riego del jardín.El gatico no cesaba de llorar, subiéndose desesperadamente por la sudadera de la niña, quien a la vez intensificaba su suplica en que nos lo lleváramos. Le argumente, que ya en la casa teníamos una gata y que su madre no toleraría un gato más. La niña alegaba que si lo dejábamos, por ser tan pequeñito, un carro podía matarlo.

Ante argumento tan poderoso, procedí llamar a la madre para consultarle. Le conté la situación y respondió, que lo recogiéramos. En fin, la niña se salió con la suya y el gatico se vino con nosotros a casa.

Nieve, era el nombre de la gata casera, apenas lo vio, le mostró su rechazo. Se encaminó hacia el gatico, con los pelos del lomo erizados, los ojos centelleantes, mostrandole los colmillos, a la vez que emitía fuertes resoplidos. Nieve con este comportamiento,mostraba no estar de acuerdo con la llegada del nuevo huésped y a la vez dejarle claro, que no era bien recibido.

Logramos aplacarla. Tuvo que resignarse, pero nunca lo aceptó. Siempre que lo veía, le dirigía sus fuertes resoplidos, haciéndolo con tal vehemencia, que duro ronca varias semanas, no pudiendo emitir sonido alguno.

Mientras HACHI, que así se llamaba - mi hija dijo que él la había escogido a ella- muy consciente de ser un recogido, interpretó a cabalidad su papel. No molestaba para nada. Salía a la calle para hacer sus necesidades y no le gustaba mucho ser acariciado.

Con el pasar de los días, nuestro pequeño e indefenso gatito. Se convirtió en un hermoso Gato. Alto, largo, de pelo marrón, con rayas longitudinales del mismo color pero más oscuras, ojos verdosos. Buen cazador de todo lo que veía, convirtiéndose en sus victimas: ratones, lagartijas, lobos pequeños, cucarachas y terminó con una familia de grillos agujas que tenían su hábitat en una mata de cayena del jardín.

Nieve, mantenía su enconado rechazo. Cuando le llegó la época del celo y Hachi pretendió acercarsele, con un zarpaso de su mano en la cara, que por poco le saca un ojo, dejó bien claro, que sus sentimientos no habían cambiado.

Por su instinto, Hachi, la seguía buscando y debido a su estatura y fortaleza, logró imponerse en la comida. A pesar de tener recipientes individuales. Nieve, esperaba que él comiera y luego lo hacia ella. Fue en lo único que le hizo concesión.  Pero más parecía una demostración de dignidad. Un "juntos pero no revueltos".

Hachi, empezó a buscar en la calle, lo que no conseguía en la casa. Así comenzaron sus fugas nocturnas. Al principio, duraba un día perdido, después hasta cuatro días. Aparecía, comía y luego desaparecía.

Hachi, fue un gato que nos impresionó con su temperamento y conducta: Siempre fue un solitario, no aceptaba más de dos caricias. Fue un obsesionado con Nieve, que nunca lo aceptó y a quien vio morir sin quitarle la vista. Se acerco,la olió, como confirmando el hecho y luego se retiró.

A partir de este hecho, Hachi, sufrió un cambio total. Se la pasaba rezongando, de mal humor, exigía la comida y cuando llegaba de la calle se hacia sentir, como diciendo: Llego el señor de la casa.

Un día, estando acostado en la sala, le gustaba hacerlo en la mitad y en los lugares donde hubiera actividad:  En la cocina, corredores, junto a las puertas, había que hacer piruetas para no pisarlo. Ese día, pasaba la señora, y de improviso saltó le abrazó la pierna, dándole dos mordidas y arañazos. Posteriormente estando en el cuarto, repitió la historia, terminando por cogerle miedo y separándose de él.

En otra ocasión, estando yo solo en la casa, leía un libro en la sala. Hachi, estaba sentado delante de mí, observándome atentamente. Sin previo aviso se abalanzó sobre mí mordiéndome la pierna. No tuvo tiempo de arañarme porque observe el movimiento y con el libro que tenia lo golpie en la cabeza. Salió huyendo, duró dos días perdido.

Una noche salió como era costumbre y no regresó. No le prestamos atención, pues con frecuencia lo hacia y nos dijimos: Esta enamorado. Pero, pasaron los tres, cuatro días acostumbrados y sin embargo no apareció.Hasta el día de hoy, ha transcurrido más de un mes y no hemos sabido nada de él.

A raíz de su desaparición, una de nuestras vecinas, vino  muy sonriente a pedirnos un litro de leche para su gata y sus tres gatitos recién nacidos, alegando la paternidad de Hachi, ya que todas tienen su mismo color y una de ellas sus mismas rayas. A lo que respondí en forma jocosa: Primero les hacemos la prueba del adn.

Siempre nos preguntamos: ¿Qué será de Hachi? ¿Dónde estará? ¿Con quién estará? ¿Estará vivo o...?
Es mejor no pensar en eso, y recordarlo con el cariño que lo acogimos cuando llegó a esta casa.

TOMAS CASTRO Y LUZ MARINA. Autores, 2014  

viernes, 2 de agosto de 2013

LOS AUSENTES


Hay ausentes que rondan nuestra casa
            sin intención de hacernos daño

Intangibles, susurran las palabras para no
gritar que llevan en el alma el triste estigma del frío.

Hay ausentes que son como esos cirios;
nos dan su calidez, su luz, su abrigo;
otros con hondas cicatrices....de saber
      que han caído en el olvido.


ORLANDO  LOGREIRA.  Z.  Autor, Miembro Grupo Literario “El Edén”  Barranquilla Colombia.(Este poema fue publicado en el No.6 de la revista POEMARIO, de la Sociedad Hermanos de la Caridad.





domingo, 7 de julio de 2013

AZUL COBALTO

Azul Cobalto
El autobús se distinguía por ser el de todos los días, en el mismo horario y con igual destino. La mujer de andar lento, figura magra y rostro anguloso no era una extraña en la estación, porque a diario con su voz disminuida encargaba a los viajeros, que en su mayoría se desplazaban en un viaje de ida y vuelta, algún objeto pues el fácil asentimiento y el agrado con que le atendían lograba que por unos minutos se sintiera importante.

Esta mujer, de edad difícil de adivinar a simple vista, daba la impresión de que los años vividos pasaron por ella sin romperla ni mancharla. Parecía incapaz de ser ese tipo de persona que despierta o siente grandes pasiones. Todos creían conocerla, pero no eran capaces de recordar el color de sus ojos. La rutina, esa rutina que muele y avasalla, entró en su vida y la minimizó hasta el punto de anularla como persona.

Yo la odiaba, no podía entender porqué la gente era reacia a contestar con una negativa sus peticiones. Esa vieja impertinente y cansona debía quedarse en su casa, sola o con su familia, y no tener por oficio interrumpir conversaciones con sus saludos cariñosos mientras recorría lo largo y ancho de la estación.

Rogaba para que jamás se dirigiera a mí. No estaba dispuesto a aceptar sus requerimientos: con un “hasta aquí”, pondría fin a su necedad. Mi exasperación llegaba a su punto máximo cuando la veía abrir y cerrar su cartera sin poder disimular sus compulsivos movimientos, al fingir buscar algo entre papeles, llaveros y un pequeño libro que jamás abrió. Doblaba y desdoblaba un pañuelo nunca utilizado al acercarlo a su nariz con el gesto de quien aspira un aroma inolvidable.

Logré evadirla hasta hoy. Fui atrapado cuando aparentaba encontrarme absorto en la lectura de una revista.

“Moncho, Ramoncito, Memo, sé que te conozco. Voy a solicitarte un favor. Espero no te niegues: necesito seis madejas de hilo para bordar punto en cruz, color azul cobalto, referencia cero treinta y tres. Aquí no consigo ese tono, cuento contigo; de antemano te lo agradezco.”

No contesté con palabras, me equivoqué al pensar que mi visible gesto de desagrado, sería suficiente. Me miró de una manera fija y curiosa a la vez, mientras yo esperaba que la tierra se abriera y se tragara a esa vieja tan odiosa, o me tragara a mí para no verla más. Nada de esto ocurrió, recibí furioso, de mala gana, un billete sin dobleces y la nota con el encargo anotado con letra clara y uniforme que no permitía margen de error. La ira no me dejó abrir la boca.

No pasé un buen día, mi estado de ánimo se exaltó al pensar porqué esa vieja me llamó con los diminutivos que sólo mis padres y familia cercana utilizaban en mi infancia. No recordaba esos años, que de pronto saltaban sobre mí cual fiera agazapada para devorarme. Podía verme con los pantalones mojados el día en que sentí terror ante el robot enorme que en una navidad me regalaron, la dificultad para aprender a leer, escribir y conocer los números que me llevó a aborrecer el colegio, los maestros y condiscípulos más aventajados. El miedo a los deportes, que me enfermó para no participar en ellos. Gané fama de enclenque y se burlaban de mí. Al ser llamado de esta forma recordé el juego, la risa, la camaradería. Llegaron voces, rostros y lugares relacionados con otra persona que estaba seguro no era yo, aunque me sentía dueño de su pasado. ¿Qué tenía que ver esa maldita vieja con el niño que fui y con el Ramón que soy ahora? Tengo fama de malgeniado, de arisco y de grosero. Hay momentos en que ni yo me soporto, no me siento cercano a ese niño triste y solitario que hoy reclama su presente en mi vida con un “aquí estoy”. Recordé una frase que leí en alguna ocasión: “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento, el momento en que el hombre sabe en realidad quién es.”

Mi odio hacia esa vieja creció más y más. Decidí no llevar el encargo para que no volviera a molestar. De pronto en un resquicio de mi memoria apareció como en una antigua foto color sepia un niño de expresión tímida acompañado de una bella mujer dueña de una sonrisa iluminada, ojos amigos y quien con voz dulce y cantarina parecía murmurarle al oído: “no temas, nada malo sucederá, ten confianza en tí mismo, yo te amo.” Salí del terreno de lo irreal y corrí ya sobre la hora a comprar las madejas de color azul cobalto. Dormí en el viaje de regreso y al bajar del autobús la vi sentada en una banca, con la cartera entre las manos inquietas y ansiosas. Al verme se acercó mientras le oí decir: “no me digas nada, ya sé: olvidaste lo que te encargué, tranquilo, no ha pasado nada…” En su congoja comprendí que sabía de mi odio, de mi desprecio y vacilación. Dio vuelta y se marchó.

Quedé paralizado; ya no la odiaba. Traté de correr tras ella para entregarle su pedido. No fui capaz: la cobardía, la vergüenza y el abrumador fardo de la nostalgia me lo impidieron.

Rosa Peñaranda Castillo. Autora. 21 de junio de 2012. Miembro Fundador, Grupo Literario “El Edén” Barranquilla Colombia


viernes, 28 de junio de 2013

LA CASITA DE PAJA

Debajo de un frondoso ciruelo, Martin de 12 años, pidió a su abuelo que le contara la historia que le prometió tiempo atrás. El anciano, recostado sobre  su desvanecido taburete, se complacía con el fresco de los árboles,  y comenzó a narrar:

En un lugar de Barranquilla de la década del 60, de espaldas al Rio Magdalena, en la esquina de la calle almendra y el Callejón de Bocas de Ceniza, ubicada en el Barrio Rebolo, cuna del balompié colombiano, nació la hoy emblemática “Casita de Paja”. El origen de esta joya primitiva se remonta a los inicios del siglo XX, los antiguos dueños la vistieron de bahareque y paja de enea. Comenzó como una tienda cantina, y con el paso de los años sería considerada como uno de los principales salones de música en el género de la salsa en todo el litoral colombiano. Allí, a cambio de una moneda, un moderno traganiquel dejaba sonar los mejores ritmos del momento. Fue la hermosa época de “bohemios bacanes”, quienes los fines de semana amenizaban sus noctambulas reuniones al ritmo de guaracha, boleros, sones de merecumbes; y clanes juveniles imitaban a los galanes de cine de la época y en un rito de honor hacían respetar su territorio.

Allí surgió una encarnizada rivalidad entre los “Villalobos” y la “Cortina de hierro”. Existen dos versiones sobre el germen de esta enemistad: Una dice, que había sido por un partido de “bola é trapo” que termino en una escandalosa trifulca. La otra, se dice, que fue por una hermosa mujer. Justo por esos días apareció por la Casita de Paja un joven de aspecto gallardo, de cabello azabache y copete al estilo James Deán. Cuando llegó por primera vez al estadero quedó seducido por la magia del lugar. De ahí en adelante se convirtió en un infaltable visitante, y no era para menos, su calidad de bailarín lo hizo el favorito de los asistentes y expertos melómanos. Su nombre era Manrique.

En los días próximos al carnaval, Teresita Rivera, famosa modista del barrio, con preocupación le manifestó a Manrique que había escuchado sobre una presunta golpiza contra él. Manrique dio como respuesta que “ni en el Bronx Casino de Nueva York, lugar de brabucones, chulos y matones, ninguno me corrió y no hay razón para que aquí me esconda”.

Llego el domingo de carnaval. Un sol incandescente caía sobre la muchedumbre apostada sobre los sardineles de Bocas de Ceniza, que sin inmutarse ante los estridentes ruidos producidos por pitos, matracas, trompetas y tambores observaba el pletórico desfile de los disfraces y la simbólica y filosófica lucha entre la vida y la muerte , alegoría presentada por la Danza del Torito y el Congo Grande. Allí con sus puertas abiertas estaba como testigo, la Casita de Paja, fungiendo como actor principal.

Manrique, miembro de los “Villalobos”, había acordado con su clan, reunirse en el mágico estadero. Pero por razones que nadie conoce ellos nunca llegaron. Manrique decepcionado decidió pedir una botella de licor. Mientras en un rincón de la cantina, Gustavo Alcázar preparaba ron blanco con agua de coco, la efervescencia se había apoderado de la clientela al escuchar un lirico chande que más tarde sería considerado como himno del carnaval de Barranquilla: Te Olvidé, del inolvidable compositor José María Peñaloza. Culminada la melodía, en medio de la euforia, Manrique llamó a Alberto “el flaco” de la Hoz, administrador y  dueño de la Casita de Paja para que este lo complaciera con un tema musical llamado “la banda” de la orquesta Latín Soul de Nueva York. Al escuchar la melodía y su celestial coro, saltó de la silla, y con rápidos movimientos, leves contoneos de hombros y cadera, el bailarín hipnotizó a los presentes. Su camisa fucsia de satín pegada al cuerpo, sus zapatillas de charol, resplandecieron en los embelesados ojos de sus seguidores, de quienes recibió sonoros aplausos. El bailarín agotado regresó a su mesa. Ante él un hombre disfrazado de mono cuco, con agresiva actitud le exigió que bailara para él y sus amigos. Manrique ante la agria actitud del tipo se negó a la petición. Un integrante de la Danza del Torito, de apellido Ramos, al percatarse de la situación intentó en vano persuadir a Manrique para que saliera del lugar y de esa manera evitar un conflicto. El belicoso hombre, ante la negativa de Manrique se levantó de la mesa y con voz estruendosa gritó: “¡Al Sol!” Y sin más, de su colorido ropaje saco una guaya de acero y con cruento salvajismo atacó a Manrique asestándole golpes, como ráfagas que laceraban brazos, pecho y cara del indefenso bailarín (en esta parte del relato la voz del anciano se quebró y sus ojos se humedecieron). Todo sucedió tan rápido que nadie vio cuando el agresor huyó en compañía de sus compinches. El macerado Manrique, tendido en el suelo con el cuerpo lastimado, ahogaba la música con los gritos de dolor. Fue conducido al hospital de Barranquilla, en el microbús del turco Jorge, ante el asombro y desconsuelo de los parroquianos. Horas más tarde un enjambre de borrachos llegaron al establecimiento con la intención de continuar la farra, pero su dueño en solidaridad con Manrique solo permitió que sonaran boleros de la Sonora Matancera y de Roberto Ledesma.

El joven quedó conmovido por el relato del abuelo, y después de un silencio en que el anciano se perdió en recuerdos, preguntó: “Abuelo: ¿Quién le contó esa historia?” El abuelo tomó un poco de aire, con mirada fija se llevó la mano al rostro, trató de levantarse del taburete y respondió: “Hijo…Es que ese día, yo estaba ahí”.



ORLANDO LOGREIRA   (Autor, miembro del Grupo  Literario “El Edén”),Barranquilla Colombia. Este cuento fue publicado, en la  edición  No 70, de la revista El Misionero.                         

sábado, 22 de junio de 2013

OASIS

La palabra humildad viene del latín “humus”, que es la materia orgánica del suelo.

En lenguaje coloquial el humus es la buena tierra y humildad, es como andar con los pies sobre la tierra.

En otras palabras, bajar al Ego de las nubes y desterrar del todo la soberbia o el
orgullo.

Humildad es reconocer al mismo tiempo tus talentos y tus límites, tus logros y tus carencias
.
Jesús fue un maestro de sencillez y dijo a sus discípulos: “El primero entre vosotros sea vuestro servidor”. Mt 23,11.

Les dio ejemplo con su vida y se los grabó en la mente cuando les lavó los pies en la última cena.

Pero al Ego le encanta estar, no en el suelo, sino en el pedestal, llamar la atención, brillar y  dominar
.
  Sé consciente de eso, crece en sencillez y siéntete siempre un humilde instrumento de Dios.

Gonzalo Gallo.      (Columna diaria, periódico El País, de Cali)


jueves, 20 de junio de 2013

2.5.5.5.
Encontrarme sentado en posición flor de loto con esa niña me produjo desazón. Su piel nacarada transparentaba sus venas, senderos que me fueron conduciendo al interior alucinante del microcosmos;  masas que funcionan por si mismas, increíbles y oscuros vericuetos, intensos colores. El gris calculador; el rosado y precioso señuelo, el repugnante jalde. La efímera belleza sin relevancia alguna ante el universo infinito.

Fluía la vida en cadencia con el medio: estructuras metálicas, pisos brillantes, alrededores desérticos, sol canicular. Silencio y soledad. Un estado mental como el siguiente día de un insomnio o una resaca: Amarillento, traslucido, fastidioso.

Allí estábamos buscando un poco de sosiego, de serenidad ante la inminencia del fatal destino que solo conduce al mundo de lo infrangible. Entonces recurrí a la meditación del yoga, una sombra gigantesca empezó a cubrirnos como el abrazo de un monstruo  a la indefensa víctima.

Alguien grito espantosamente “¡ BEJUCO!” Era la señal. La adrenalina recorrió todo mi cuerpo. Sabia el significado de ese término en lenguaje cifrado, la B era el numero dos y la E el número cinco, las otras letras se podían acomodar de a dos pares adelante o atrás, se refería a una fecha, pero para qué estas elucubraciones, pensé, si de todos modos se llegaba a la conclusión de que más temprano o más tarde llegaría este apocalipsis.

De la misteriosa sombra surgía un zumbido aletargante. Mi corazón empezó a latir débilmente, con un leve dolor un tanto molesto. Se agolpaban en mi mente apartes de mi vida. Entre todo este maremágnum veía las portadas de los libros que fueron mis compañeros inseparables: “La Insoportable Levedad del Ser “, “Siddhartha”, “El Escarabajo Sagrado”. Trataba de encontrar una explicación metafísica. Nada. La realidad concluyente: Era la lógica del círculo vicioso de la vida y de la muerte.

Mi mente giraba sin control por el espacio; desnudo y abrazado con aquella niña. Compartir la suave calidez de su piel me sumía en un éxtasis.

Me acompañaban los preludios de Chopin.

 Un sueño placentero.

Todo lentamente se desvaneció….



LUIS ERNESTO GUTIERREZ AGUIRRE       (Autor, Mayo 2012)  

martes, 18 de junio de 2013

LA LLAMADA
Estaba desperezándome en la cama cuando sonó el teléfono, pensé dejar que timbrara  hasta que se cansara, pero la insistencia del timbre me obligó a descolgarlo. No podía presentir lo que me esperaba. La voz del otro lado era masculina y la asocie con la de un  amigo al que hace rato no veo ni conversamos, me emocione cuando me preguntó si era yo el que  estaba respondiéndole, le dije que sí, me dio un mensaje apresurado que  escuche atentamente, fue breve y conciso, se despidió y de inmediato colgó, no dándome tiempo de hacer comentario alguno. Colgué el auricular y medité,  ¿Quien me había llamado? Lo que me había dicho no tenía ningún sentido para mí, no se relacionaba con mi familia, ni el trabajo,  y no me dio tiempo de indagar para saber quien me llamaba.

Mi teléfono no tiene registro de llamadas por lo que no pude ver el numero ni verificar quien era el misterioso mensajero, me dije para tranquilizarme –debe ser una llamada equivocada--. En ese momento recordé que era sábado y no tenía trabajo. Me estire en la cama y pensé – me levantaré, prepararé el desayuno, escucharé boleros de mi amigo, el pintor  España, leeré un rato y en la tarde visitare a mis hermanos o iré donde mis amigos habituales.

Soy ingeniero electrónico, y laboro en una prestigiosa empresa,  mi trabajo consiste en  cuidar las sofisticadas  maquinarias de tecnología de punta, lo cual hago como si cuidara a mis propias hijas.

Cuando me disponía a salir al  abrir la puerta, me  llevé la sorpresa más grande de mi vida, ocupando prácticamente la vía, varias patrullas de la policía, camionetas sin placas, vidrios oscuros y gran personal uniformado y de civil, con gafas oscuras, ubicados estratégicamente, vigilaban al frente de la casa, quise devolverme pensando que estarían realizando algún operativo, pero de inmediato uno de estos señores, se me puso al frente mientras atravesaba su pie derecho de forma que evitara el cierre de la puerta.  Me preguntaron el nombre, me solicitaron los documentos de identidad, los cuales pasaron por un pequeño artefacto electrónico que otro llevaba, ante la confirmación de la identidad, fui llevado casi en el aire e introducido en una de las camionetas, donde me colocaron esa odiosa herramienta mal llamadas esposas y en cuestión de segundos todos se pusieron en marcha.

 
Fui llevado a un sitio totalmente desconocido para mí, no sé si  producto del estado de nervios en que me encontraba, o por la celeridad con que los hechos se desarrollaban. En una sala amplia de paredes vacías y  luces escasas, una mesa también vacía destacaba en el centro de la misma, junto a ella dos sillas una de las cuales era ocupada por un hombre cuya cara no pude ver pues se encontraba en la sombra protegido por la pantalla que tenia la lámpara que se encontraba a su lado. Se me ordenó sentarme con una voz aparentemente cordial pero en el fondo autoritaria. Desde ese momento, comenzó mi propio calvario. Dos señores de alta estatura, corpulentos y caras de pocos amigos, prácticamente me arrastraron hacia la silla vacía al lado de la mesa. La  potente  luz  de un reflector surgida de la pared del frente  me dio de lleno en el rostro, haciéndome cerrar los ojos. Los dos “gorilas” antes mencionados colocaron una especie de aro sobre mi cabeza, el cual tenía unas cadenitas y en sus puntas unas pequeñas pinzas con las cuales agarraron mis parpados obligándome a mantener los ojos abiertos soportando la  luz enceguecedora.

 Una voz monótona más bien parecida a la emitida por un robot, me hacia toda clase de preguntas, las cuales no alcanzaba a asimilar debido al sufrimiento que me inferían las torturadoras luces.

No sé cuantas horas duró aquel suplicio, creo que al final termine perdiendo el sentido, parece que el cerebro, en su afán de preservar la vida del cuerpo, utiliza todos los medios a su alcance para conservarla, a final de cuentas cuando hace esto, está preservando la suya propia.

Cuando recobré la conciencia, no pude saber si era de noche o de día, la oscuridad era total, mis torturadores no se habían preocupado en quitarme las “esposas” de las cuales me percaté cuando intente levantarme. Tenía un  inmenso dolor en mis ojos, los cuales sentía pesados tal vez por efecto de la hinchazón de mis parpados. Intentaba  poner mis ideas en orden, por primera vez me preguntaba ¿ Por qué razón me encontraba allí en esas circunstancias? Mi cerebro no lograba poner en claro mis ideas, una serie de conjeturas se atropellaban unas a otras,  parecían el rebotar de las olas que azotadas por una fuerte tempestad golpean en forma incesante contra las paredes de un acantilado, regresándose con el mismo ímpetu y desorden
.
Un fuerte tropel de muchedumbre enfurecida, me sacó de un marasmo que no podría decir si era sueño. Traté de concentrar mi atención para saber a qué se debía semejante barullo, cuyo ruido lograba traspasar las herméticas paredes de mi celda.

Afuera se escuchaban exclamaciones y consignas, poco a poco los sonidos me llegaban con mayor nitidez y comprensión, los manifestantes –eso supuse--, protestaban por la violación de los derechos humanos, por la libertad de prensa y de opinión, en contra de la intromisión Estatal en la privacidad de los ciudadanos que se violaban: interceptando las comunicaciones, los debidos procesos, abusando del  poder exorbitante ante un ciudadano cada día más indefenso y sin ninguna clase de derechos. Contra la mentira oficial, convertida en verdad oficial. Por la abolición de  entes Estatales convertidos en descarada propaganda oficial. Contra la popularidad mentirosa, logradas con encuestas amañadas, pagadas y amplificadas por medios de información masivos, serviles y corrompidos.  Contra la contratación oficial, convertida en el paraíso que envidiarían Ali Baba, Morgan, y todos los piratas del Caribe. Humanizar la salud, que no siga siendo el mero negocio de Centros clínicos, y  monopolios farmacéuticos, en perjuicio de los verdaderos enfermos del  pobre pueblo.  ¡Renovación pedagógica! gritaban  enfurecidos, de una educación que va medio siglo detrás con los tiempos modernos, y modelos académicos copiados de países europeos muy diferentes al nuestro. Por los servicios públicos, los cuales decían, debían ser prestados por el Estado y no dejarlos en manos de comerciantes que solo persiguen  el lucro personal. Por la nacionalización de la banca,  y expulsar a todos estos parásitos que nada producen, pero que como el cáncer todo lo destruyen y aniquilan.

El rumor se hacía más fuerte, mi mente cada vez más débil y agobiada por efecto del dolor, lo sentía retumbar dentro de mi cabeza a punto de estallar, mis ojos trataban de encontrar un punto, dentro de la nada que me envolvía, seguía escuchando en forma vaga, dentro de esos destellos de conciencia, que aun mantenía.

La fuerte voz de una mujer, me hizo volver al presente:  ”Es necesario -decía-devolverle la dignidad a la justicia, que asaltada por rábulas,  le arrebataron la venda que le permitía ser imparcial y la desnudaron para prostituirla”.

 Otra voz se levantó dentro del clamor general exigiendo: “Una democracia real y participativa y no esta democracia de mascarada para beneficio de unos cuantos”.

 Otro gritaba: “Queremos  un congreso de gente digna, no de mafiosos, tahúres, filibusteros y desvergonzados de todas las calañas”.

La voz de un hombre de edad mayor, reposada  pero con acento atronador decía: “Por elecciones libres y democráticas, por gobernantes con tallas de estadistas, que piensen en el ciudadano, en el presente del país y el futuro de sus generaciones, que defiendan su soberanía e independencia y no la  traicionen y la vendan por un plato de lentejas o un puñado de dólares”.

La voz de un joven, que identifique por el timbre de su voz, gritaba indignado: “Oportunidades  para todos, con igualdad de condiciones,  que el trabajo y la educación  no sean  para beneficio de  unos cuantos privilegiados. Un futuro para la juventud, que las niñas puedan ser niñas. Que las mujeres tengan los mismos derechos”.

Una anciana exclamaba: “Que aparezcan nuestros hijos desaparecidos y se investiguen los falsos positivos”.

Un Campesino, alzo su voz y dijo: “Por  una vida digna para el campesino, que se le garantice la venta de sus productos y no queden al vaivén de los comerciantes oportunistas y sin escrúpulos”.

Un Indígena: “Que se reconozca la dignidad de mi raza India, que nos den  las oportunidades a que tenemos derecho, se termine la discriminación y el despojo de nuestras tierras.

  Una mujer: “Que la protección de los niños sea una realidad y no letra muerta de un código sin espíritu”.

Mientras escuchaba extasiado el  sonido atronador de esta multitud de inconformes e indignados, queriendo traspasar las paredes que bloquean la libertad de mi espíritu, dos “gorilas” me sacaron a rastras de aquel lugar,  llevándome a un baño  y al contacto con el agua helada, me hizo despertar de este turbulento sueño…


TOMÁS CASTRO PÉREZ.        (Autor, Junio 1°-2013)


Grupo literario “El Edén”.